Descripción de la época histórica

Fuente Ovejuna tiene un núcleo temático de carácter histórico. La obra se desarrolla en España a finales del siglo XV. El rey Enrique IV había muerto en 1474 y la sucesión al trono provocó una contienda que llevaría a una guerra civil. Aspiraba al trono doña Juana, hija del rey y casada con Alfonso V de Portugal, apoyada por una parte de la nobleza castellana, a ella se oponía la hermana del rey, Isabel, casada con Fernando de Aragón, respaldada por otro parte de la aristocracia. Este partido negaba que doña Juana accediera al trono, puesto que no la consideraban hija de Enrique IV, sino de un cortesano, don Beltrán de la Cueva.
external image reyes_catolicos.gifEste conflicto dividía a la nobleza castellana , también aflora el choque entre la vieja ideología feudal y la naciente ideología que sostenía la necesidad de construir una monarquía absoluta. La circunstancia de la guerra civil se complicaba; doña Juana estaba casada con el rey de Portugal, lo que confería al conflicto carácter internacional: Isabel y Fernando aparecían como defensores de la libertad de Castilla.
Cuando Lope escribe Fuente Ovejuna en España se había afirmado la monarquía absoluta, que se había originado en la política de los Reyes Católicos. Lope siempre defendió el sistema político dominante en su tiempo. En la comedia, los Reyes Católicos están representados como vigorosos y sabios fautores de un conjunto de un justo concepto del Estado, fuertes defensores de España y fundadores del gran país imperial de la época de Lope. Por otra parte, el poeta era consciente del hecho de que su público compartía sus ideas: se movía en el ámbito de un patrimonio ideológico común.
Naturalmente, en el plano histórico, se servía de fuentes bien precisas. Del asesinato del Comendador,a manos del pueblo, existen versiones contrapuestas. Alfonso Fernández de Palencia, se muestra en su Crónica favorable al Comendador; otro cronista, Francisco de Rades y Andrada, publica la Crónica de las tres Órdenes y Caballerías de Santiago, Calatrava y Alcántara, que ofrece una versión opuesta.
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Lope elige la segunda interpretación de los hechos: sigue fielmente la versión de Rades, pero se aleja en algunos puntos modificándola en ciertos detalles, En cualquier caso sigue a Rades al juzgar a Fernán Gómez culpable no sólo de abusos hacia sus súbditos, sino de traición al rey y a la reina.
Hay que señalar que, además de las crónicas, Lope dispuso también de otras fuentes. En primer lugar, era de dominio común el dicho “Fuente Ovejuna lo hizo”, que Sebastián de Covarruviasrecoge en su Tesoro de la lengua castellana (1611), con la siguiente explicación: “Fueron enviados jueces pesquisidores, que atormentaron a muchos, así hombres como mujeres; no les pudieron sacar otra palabra más de esta: Fuente Ovejuna lo hizo”. El mismo Covarrubias había publicado el año anterior los Emblemas morales; en uno de ellos se representa el motivo de la incertidumbre del juez que ha de emitir la sentencia sobre el caso atroz de Fuente Ovejuna, donde una entera población “con atrevida y vengativa mano, sin Dios, sin Rey, sin ley, toda se aúna, de hecho a un hecho bárbaro, inhumano”. Y puesto que no se demuestra quién es el culpable, precisamente porque culpables se confiesan todos, el juez se ve obligado a absolver a toda la población, siguiendo el lema que acompaña al emblema extraído de Lucano: Quidquid multis peccatur, inultum est.
En el conflicto entre la aristocracia feudal y los Reyes Católicos, ocupaban una posición especialmente delicada las órdenes religioso-militares, como la de Calatrava, que también poseían una estructura feudal. En el proceso de degeneración del feudalismo estas órdenes habían venido a encontrarse, a menudo, enfrentadas a los soberanos: muchos de sus miembros habían llegado a cometer verdaderos abusos. Por otra parte, en la época de Lope los delitos de los nobles no se habían extinguido por completo. La época era también la de la creciente importancia social de la clase de los labradores, terratenientes que reivindicaban una particular posición social que los acercaba a la nobleza, en función de una afirmada limpieza de sangre a la que iba unido el concepto de su honorabilidad. La monarquía, por otra parte, veía en ellos un posible apoyo a su política, orientada hacia la eliminación de los últimos residuos feudales: también éste era un motivo idóneo para suscitar el interés del público, gracias a su “actualidad”.
En la escena final, el rey acepta la justificación del pueblo que cuenta el alcalde Esteban. Se afirma, pues, en el plano político, por una parte, que el derecho de hacer justicia le corresponde al rey y, por otra, que la justicia no puede desligarse del respeto de unos principios morales determinados. Indirectamente, se justifica el levantamiento popular. Así pues, la conclusión ofrecida por Lope es coherente con el sistema político vigente, pero también es indudable que poética e ideológicamente comparte la causa del pueblo que se rebela ante la injusticia. Por encima de todo, queda bien representado en el plano dramático, encarnado por los personajes, el conflicto entre los conceptos de justicia y libertad por una parte, y de la autoridad que debería garantizarlas por otra, cosa que no ocurre porque la autoridad degenera en una injusta tiranía.
Por otra parte, son las gentes sencillas del campo quienes encarnan los valores fundamentales de la vida honrada, esos valores que descienden de Dios y que Lope expresa a través de las acciones y también de los discursos de los hombres y mujeres del pueblo.
external image calatra.gifHay algunos aspectos sociales que también conviene destacar como es el de la sociedad feudal tardía, en la que se inscribe la vida del pueblo de Fuente Ovejuna sometido no a la monarquía, sino a la Orden de Calatrava. El comendador que la gobierna no ejerce su poder en el respeto de las leyes, y por consiguiente traiciona los mismos principios feudales de los que deriva su autoridad. En cuanto al pueblo, en Fuente Ovejuna, es víctima de la prevaricación del tirano, pero se convierte en protagonista de una reacción ilegal en sí misma, aunque capaz de reestablecer la condición moral, el orden y la armonía que deben constituir la base de una correcta organización social.
En la época en la que vivió Lope de Vega, con Felipe III en el poder, la autoridad real se asienta todavía más. Se refuerza la política centralista iniciada por los Reyes Católicos. Es a partir del reinado de Felipe III cuando la figura de los monarcas empieza a perder peso a causa de la crisis económica y política que atravesaba el país y por la propia actitud de los Reyes, confiando el poder a sus validos.
En el Renacimiento la figura del hombre se revaloriza gracias a los nuevos ideales humanistas, lo que supone que temas como la honra y el honor alcancen más importancia. Esto va aumentando en los siglos siguientes: el honor se convierte en una referencia clave en la mayoría de las obras de teatro del Siglo de oro español, citando a Calderón de la Barca en su obra “El Alcalde de Zalamea,” se pone esto de manifiesto: Al Rey la hacienda y la vida has de dar pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios.